Falabella necesitaba reconectar con la Generación Z desde un lugar auténtico, no desde la publicidad tradicional. El regreso de los jeans baggy como fenómeno cultural era la oportunidad: no solo una prenda, sino una actitud. El reto era transformar el lanzamiento de una colección de denim en una conversación generacional, posicionar a Falabella como referente de expresión cultural y superar los benchmarks previos de engagement en más de un 300%.